Somos Muchas: 10 años de lucha feminista por el aborto en Honduras

Texto por Andrea Rosales

Somos Muchas cumplió 10 años y, en medio de la nostalgia, me sentí llamada a escribir sobre ello. Para mí, pensar en el recorrido de este espacio organizativo implica mucho más que conmemorar el tiempo o valorar la resistencia de quienes lo fundaron y quienes hemos heredado la lucha. Significa reconocer toda una década de construcción colectiva diversa, de conversaciones que antes parecían imposibles y de esperanza activa.

La primera vez que me acerqué a Somos Muchas fue en 2019, durante el segundo Encuentro Honduras en Clave Mujer que se llevó a cabo en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). Llegué sin saber exactamente qué iba a encontrar, motivada por una amiga que estaba trabajando en la logística y sabía de mi interés por conocer más sobre cómo funcionaban los espacios feministas en Honduras. No les exagero cuando digo que salí transformada. 

Previo al Encuentro, nunca había visto antes a tantas mujeres juntas hablando con certeza sobre nuestras vidas, sueños y luchas. Llevaba tiempo leyendo sobre feminismo por mi propia cuenta, pero no había tenido la oportunidad de aterrizar toda esa teoría en lo concreto, en lo que vivimos las mujeres hondureñas. Como alguien que siempre había querido sentirse parte de algo más grande que sí misma, el Encuentro me mostró que no solo era posible, sino que ya estaba ocurriendo a mi alrededor. Ese fin de semana entendí que cuando nos encontramos, compartimos nuestras vivencias y construimos juntas, también comenzamos a ampliar lo que creemos posible para nosotras.

Andrea (izq) junto con otras participantes del Encuentro

Dos años y una pandemia después, ingresé formalmente a Somos Muchas, justito a la mitad de esta década que celebramos. Para ese momento, ya había pasado por un proceso de formación feminista y tenía la claridad de que el feminismo no se podía quedar únicamente en los libros que leía o en los espacios académicos, sino que se debía construir en colectivo. Desde entonces, ser parte de Somos Muchas ha sido un recordatorio de la importancia de organizarnos, de trabajar por nuestras luchas y de aprender unas de otras. 

¿Y cómo no va a ser así? Durante estos diez años he visto cómo Somos Muchas ha sostenido una apuesta valiente y necesaria: defender la urgencia de despenalizar el aborto en un país donde históricamente se nos ha querido silenciar o negar la importancia de nuestros derechos sexuales y reproductivos. Por más que el trabajo ha sido contra la marea, Somos Muchas se ha asegurado de que más y más personas sepan que tenemos derecho a decidir sobre nuestras vidas y para ampliar la base social que reconoce que las maternidades deben ser deseadas.

A través de campañas de comunicaciones, procesos de formación dirigidos a gremios, incidencia nacional e internacional, movilización y estrategias políticas, Somos Muchas ha sembrado nuevas narrativas en Honduras. Narrativas donde se reconoce que todas, toditas las mujeres y niñas merecemos vidas dignas: felices y sanas, donde el humor no es dejado a un lado y la exigencia política hacia los funcionarios públicos tampoco. Aunque seguimos enfrentando grandes retos, también hemos construido avances importantes: más conversaciones públicas sobre aborto, investigaciones, más mujeres jóvenes politizadas y una conciencia colectiva cada vez más fuerte.

Sé que mi creencia en la esperanza podría parecer ingenua, pero les aseguro que es todo menos eso. La esperanza feminista no promueve ignorar las dificultades, sino mirarlas de frente mientras seguimos construyendo alternativas. Por más que los sectores antiderechos han intentado detener o desprestigiar esta lucha, en estos diez años hemos demostrado que es posible hablar sobre aborto en un país que elevó su penalización a rango constitucional y desperdició las oportunidades que tuvo para cambiar eso desde la Corte Suprema de Justicia. Es posible seguir apostando por transformar narrativas, disputar imaginarios y ampliar los horizontes de la justicia, incluso en contextos adversos y restrictivos como el hondureño.

Somos Muchas ha sido un refugio, punto de encuentro y plataforma para organizaciones, activistas y mujeres de distintas partes del país que compartimos la convicción de que otra Honduras es posible. Ha sido un espacio para encontrarnos, reconocernos y construir respuestas colectivas frente a un contexto que no estamos dispuestas a aceptar.

Celebrar esta década es reconocer todo lo que hemos avanzado, pero también declarar que el futuro sigue siendo nuestro territorio de disputa, construcción y posibilidad. Diez años después, seguimos siendo muchas las que sabemos que el aborto también será ley en Honduras.

Pastel de la celebración de los 10 años de Somos Muchas

28 de mayo de 2026