El aborto sigue penalizado en Honduras

Pronunciamiento del 9.º Encuentro Honduras en Clave Derecho a Decidir

Nos encontramos porque nuestras luchas están profundamente conectadas.

Desde distintos territorios, movimientos, familias, experiencias e identidades, compartimos la defensa de una vida digna, de nuestros derechos humanos, de nuestra autonomía y de la posibilidad de construir futuros en los que podamos vivir libres de violencias, discriminación, miedo y exclusión.

En un contexto político, social y económico amenazante que busca dividirnos, agotarnos y sembrar desesperanza, decidimos desafiar y encontrarnos por una causa común. Elegimos reconocernos en nuestras luchas, fortalecer alianzas y recordar que ninguna transformación ocurre de manera aislada. Los cambios son posibles, pero requieren organización.

Apostar por el derecho a decidir es construir autonomía sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas. Es vivir en este país teniendo la certeza de que todas las personas debemos tomar decisiones sobre nuestro presente y nuestro futuro con dignidad, información, libertad y sin miedo a la criminalización o al estigma. Condenamos el abuso del derecho penal como herramienta de control social.

Hablar de derechos sexuales y justicia reproductiva también implica abordarlo desde la perspectiva de los cuidados. La privatización de los servicios públicos, el desempleo y la explotación laboral, más la sobrecarga invisible de los trabajos no remunerados, restringen la toma de decisiones libres de dependencia económica. Por eso, decidir sobre nuestros cuerpos es, ante todo: reivindicar el derecho a cuidarnos, porque no habrá verdadera libertad mientras el cuidado siga siendo un privilegio y no un derecho.

Por eso, hablar del derecho a decidir también nos invita a hablar de justicia social, de vidas libres de violencia, de acceso a la salud y a la educación, de diversidad, de defensa de nuestros territorios, de libertad de expresión, de igualdad y del derecho de todas las personas a vivir con dignidad.

Frente a los discursos vengativos y acciones autoritarias que pretenden negar nuestros derechos, silenciar nuestras voces o enfrentarnos entre nosotras, reafirmamos la rebeldía de encontrarnos, cuidarnos y construir desde lo colectivo.

Este Encuentro es una apuesta por la esperanza.
Porque ninguna lucha tiene que sostenerse por sí misma y cuando nos encontramos nos fortalecemos.

Seguimos encontrándonos, articulándonos, acuerpándonos y construyendo una Honduras donde decidir sea nuestro derecho.

 

El pasado 29 de junio, el pleno del Congreso Nacional de Honduras, aprobó un nuevo Código Penal. Desde hace 33 años que el país se regía bajo un Código Penal descontextualizado a la realidad actual; sin embargo, dicho Código ha sido altamente señalado por las organizaciones populares y sociales del país, al poner en peligro los derechos humanos, especialmente vulnerando los derechos fundamentales de defensores sociales y las mujeres y niñas.

En este código penal, al igual que en el anterior, se sostiene la penalización completa del aborto, esto a pesar de que desde el 2016, cuando se comenzó la discusión en esta instancia legislativa diversas organizaciones de mujeres y feminista lanzaron sus alarmas y solicitaron mediante varias vías que se escucharan sus exigencias. Sin embargo, el pleno hizo caso omiso a las múltiples demandas y no tomó en consideración la realidad tenebrosa que atraviesan las mujeres y niñas en el país en torno a la vulneración del derecho a decidir.

La plataforma Somos Muchas, integrada por organizaciones de mujeres y feministas de todo el país desde el 2017 emprendió una lucha a favor del aborto por la salud y la vida de las mujeres; realizó diversas campañas, diálogos, investigaciones y aproximaciones con los y las tomadores de decisión desde un sustento científico para exigir la despenalización del aborto bajo las tres causales universales, que son: cuando el embarazo es resultado de una violación sexual, cuando el desarrollo del embarazo pone en riesgo la vida de la madre y cuando existe incompatibilidad con la vida extrauterina, es decir, al termino el embarazo, cuando el producto genético se convierta en feto, y al nacer se convierta en neonato, este no podrá vivir.

En este contexto social en el que viven las mujeres, donde no existe acceso a la educación sexual integral, donde los sistemas de salud públicos están colapsados y los protocolos de atención a víctimas de agresiones sexuales no incluyen la píldora anticonceptiva de emergencia (PAE), prohibida desde el 2009, aun teniendo en el país índices altos de agresión sexual y de partos infantiles, mantener esta decisión es condenar a las mujeres y niñas a la desprotección Estatal, a mayor vulnerabilidad y condiciones de tortura.

Recordamos que acceder a servicios de salud sexual y reproductiva de calidad e integral es un derecho humano, negar la PAE, el aborto y la Educación Sexual Integral (ESI)  es una clara violación a nuestros derechos y tratados internacionales a los que Honduras se ha suscrito.

1 de julio de 2020