Honduras: Activismo en Tiempos de Fascismo 

La comunicación como herramienta de resistencia en el retroceso de los derechos en Honduras

El resurgimiento —o más bien, el fortalecimiento—  de la ultraderecha conservadora en América Latina dejó de verse como una advertencia y pasó a ser una realidad a la que nos enfrentamos varios países de la región y, en este caso, Honduras no es la excepción. 

En el 2026 nos encontramos con un gobierno nacionalista, una fuerza política que ya de por sí es conservadora y que, junto con el partido liberar, suman mayoria en el Congreso Nacional; viéndose entonces al Partido Libertad y Refundación como “la oposición”. 

La injerencia, un método despiadado.

Honduras Gate filtró grabaciones de WhatsApp, Signal y Telegram donde se comprueba algo que ya se veía venir; la derecha en Honduras no está actuando sola. Estas conversaciones filtran información donde se señala una supuesta financiación desde fuera del país para sostener el proyecto político del PN, el indulto a JOH y el golpe macabro a gobiernos progresistas de la región. Un evidente mensaje… la democracia Hondureña, siendo negociada tras bambalinas. 

Cada audio revelado es más preocupante que el anterior. Órdenes de control directo a medios de comunicación, mociones en el congreso para vigilar las redes sociales de la población e incluso, notas enteras donde la frase “si tienen que haber muertos, que hayan” resuena con normalidad. 

El blindaje por la vida y la familia.

Mientras mediáticamente se desarrollaba toda una novela dificil de creer, le 25 de enero del 2026, por primera vez en el Congreso Nacional de Honduras, se colocó una bandera PROVIDA frente al escudo Nacional. A esto le llamaron “El blindaje por la vida y la familia”

Esto, en la práctica y en la historia, se convierte en un mensaje directo; una ley de educación integral en sexualidad vetada, la tasa de fecundidad adolescente más alta de la región y sobre todo, un derecho a decidir que seguirá sin ser un derecho (penalizado en todas sus circunstancias). Con la cereza del pastel… una moción que envía un mensaje amenazante contra las organizaciones en pro de los DSDR —desmantelar aquellas organizaciones que promocionan de manera ilegal el aborto—. 

No se ataca solamente el derecho a decidir, se ataca a quien defiende este derecho. 

Entonces… ¿se protege la vida? o realmente, ¿Se castiga a quienes deciden?. 

Las cifras no mienten

Según el Centro de Derechos de Mujeres, en lo que va del año, se han registrado alrededor de 164 muertes violentas de mujeres en Honduras. Por otra parte, ell Hospital Escuela Universitario registra que de cada 4 partos al menos 1 es de una menor de 19 años y, por si no fuera ya alarmante, Coiproden registra entre 24 y 26 casos al día por abuso sexual infantil. 

¡NO SON DATOS AISLADOS! Son la consecuencia de un estado que da la espalda a quienes necesitan protección. 

¿Qué pasa con aquellas personas que queremos comunicar esta realidad?

Ser activista en tiempos de fascismo implica tener claridad sobre en contra de qué estamos intentando alzar la voz, para comunicarnos desde todas sus dimensiones. No se trata solo de una moción, un partido político o un ex presidente acusado por narcotráfico. Esto es un monstruo mediático y digital que busca imponer una única narrativa, donde el patriarcado se institucionaliza y el Estado define el papel que las mujeres debemos cumplir. Es por ello que, nos toca reconstruir nuestra narrativa, que se fortalezca desde la colectividad, con redes de apoyo, redes de cuidado y de seguridad digital. 

Esta narrativa no debe quedarse dormida. El activismo debe alzarse sin descanso y, sobre todo, sin dejar de denunciar de forma pública y constante en las plazas, en las redes, en los barrios o en el trabajo. Pues ahora, en esta realidad, cada espacio es un espacio de disputa y cada silencio en esos espacios, se convierten en terreno envenenado por el fascismo. 

Debemos nombrar estas situaciones a cada momento, en cada momento que se represente —una bandera, una ley, un discurso, una persona… un partido político— porque el silencio también significa complicidad, y normalizar este miedo es una forma silenciosa de perderlo todo… hasta la esperanza. 

29 de agosto de 2026