No existe Democracia sin el Derecho a Decidir

Sabemos que el camino en Honduras siempre ha sido empinado, pero lo que estamos viviendo hoy en día es una carrera de obstáculos marcada por la injerencia colonial exaltada y los discursos de antiderechos que avalan una impunidad mafiosa. No es solo el mismo patriarcado de siempre, sino que estamos frente a un escenario asfixiante, desalentador y marcado por la ultraderecha y los sectores más religiosos ganando terreno con narrativas que desprecian nuestra soberanía y nuestra existencia. Hoy no solo enfrentamos las estructuras machistas de toda la vida, sino un contexto de ilegalidad que pretende ignorar la voluntad popular. Una imposición que solo busca asfixiarnos.

Como feministas y defensoras de los derechos humanos con empatía y acuerpamiento de las luchas sociales de las minorías historicamente vulnerabilizadas sometidas a los interés de los poderosos, rechazamos enérgicamente la violación y amenaza extranjera que impide nuestras desiciones desde una lógica colonial e imperialista que hoy ha socavado la voluntad del pueblo hondureño y llama al silencio y obediencia de una comunidad internacional sirviente. No aceptamos que el futuro de Honduras se decida en oficinas externas ni bajo las intimidaciones de un modelo extractivista que pone en riesgo nuestras vidas, territorios y bienes comunes. Un modelo que año a año ha cobrado miles de vidas de compañeras y figuras de nuestras luchas, una estructura que busca la persecución, el silencio y el sometimiento de la dignidad.

Un engranaje corrupto que  insulta nuestra memoria, que vende nuestro territorio a cambio de indultos para favorecer a figuras vinculadas al narcotráfico y la corrupción. Un régimen que reprime nuestras manifestaciones por la defensa de nuestras decisiones y vidas. Siendo una señal clara de desprecio a nuestra dignidad: mientras ellos claramente se reparten favores, nosotras ponemos el cuerpo frente a la crisis. Por eso recordamos y lo decimos claro: no hay democracia posible en un país que se sostiene sobre la imposición. Mientras nos impongan fraudulentamente resultados electorales junto a las maternidades forzadas, no existirá el derecho a decidir. 

Hoy vemos como todas nuestras luchas están entrelazadas y un retroceso junto a violaciones a un ámbito nos afectan sin importar donde estemos: ambientalistas, sindicalistas, diversidades, infancias, luchas gremiales, clase trabajadora, juventudes, discapacidad, migrantes, mujeres, campesinas, defensoras, pueblos originarios y afrodescendientes; la ultraderecha le ha apostado a rebatar cada una de nuestras conquistas, se ha infiltrado en espacios internacionales de defensa de los derechos humanos convirtiendo en inservible las mismas instancias que deberían ser de interpelación-acción pero se han visto igualmente sometidos con vendaje y silencio absoluto, avalando ilegalidades, debemos recordar nuestras raíces y mantenernos de pie ante la estrategia de agotamiento que apuesta a la limitación de recursos, al quebrantamiento de los espacios, a la precarización de contextos.  Los mismos discursos que atacan a unas nos atacan a todas las personas que buscamos mejores condiciones de vida. Vemos un Estado que entrega su soberanía siendo el mismo que violenta la autonomía de las mujeres, las niñas y las personas con posibilidad de gestar, retrocediendo en derechos que tanto nos ha costado ganar.

Por tanto llamamos desde Somos Muchas para el 2026 a seguir transformando y sembrando libertad. Acercarnos a acompañar y respaldarnos como tejido social, seguir creando redes de apoyo, espacios seguros, debates, movimiento. Y, por ello, nos pronunciamos de la siguiente manera:

Pronunciamiento Público

Dado el 27 de enero 2026 – Día de Toma de Posesión de un Gobierno Impuesto

Hoy, día de la juramentación del nuevo presidente de la república, desde Somos Muchas, reconociendo que nuestra lucha por el derecho al aborto no es una lucha aislada: nace y se sostiene dentro del contexto político, social y regional que atraviesa Honduras y América Latina, nos pronunciamos de la siguiente manera:

  1. Condenamos de manera contundente el fraude electoral en todos los niveles electivos. Este fraude constituye una grave violación a la Constitución y al derecho del pueblo hondureño a decidir, rompiendo de maneras inreconstructibles la democracia del país.
  1. Denunciamos que este fraude ha sido avalado, sostenido, financiado, mediado y ejecutado por las cúpulas de poder económico y político (élites económicas) que responden a intereses que nada tienen que ver con el bienestar del pueblo, y que se alinean a la estrategia imperialista del ascenso de la extrema derecha en latinoamérica.
  2. Advertimos que este avance regional de las políticas de la extrema derecha, marcado por políticas conservadoras y de intervención encabezadas por Donald Trump, representa una amenaza directa para la vida y la dignidad de las mujeres, las infancias y las disidencias. Son un retroceso para los derechos conquistados y un bloqueo significativo para la justicia social y los derechos humanos.
  1. Señalamos las políticas y planes de control militar estadounidense en latinoamérica, nuestros territorios y nuestros cuerpos no son espacios de guerra ni moneda de cambio. La militarización incrementa la violencia y la inseguridad para las mujeres y disidencias, y frente a ello reafirmamos nuestra decisión de no someternos y de defender la soberanía de nuestros cuerpos.
  1. Repudiamos la intervención militar y política contra los pueblos de la región, como el caso de Venezuela, y la impunidad con la que se criminaliza, reprime y violenta la autodeterminación de los pueblos. Estas prácticas no son ajenas a nuestra realidad: las vimos también en la represión a la movilización del 25 de enero en Tegucigalpa, Día de la Mujer Hondureña, hecho que condenamos enérgicamente.
  2. Frente a este escenario restrictivo, hacemos un llamado urgente y esperanzador a las organizaciones de mujeres, feministas y populares a reencontrarnos, a volver a tejer lazos, a escucharnos y a construir juntas estrategias de resistencia colectiva. La historia nos ha enseñado que solo articuladas podemos sostener la lucha y abrir caminos posibles.

¡Vamos a hacer que sea ley, compañeras!💚

31 de enero de 2026