Juntas nos sostenemos, cuidamos y avanzamos

Pronunciamiento del 9.º Encuentro Honduras en Clave Derecho a Decidir

Nos encontramos porque nuestras luchas están profundamente conectadas.

Desde distintos territorios, movimientos, familias, experiencias e identidades, compartimos la defensa de una vida digna, de nuestros derechos humanos, de nuestra autonomía y de la posibilidad de construir futuros en los que podamos vivir libres de violencias, discriminación, miedo y exclusión.

En un contexto político, social y económico amenazante que busca dividirnos, agotarnos y sembrar desesperanza, decidimos desafiar y encontrarnos por una causa común. Elegimos reconocernos en nuestras luchas, fortalecer alianzas y recordar que ninguna transformación ocurre de manera aislada. Los cambios son posibles, pero requieren organización.

Apostar por el derecho a decidir es construir autonomía sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas. Es vivir en este país teniendo la certeza de que todas las personas debemos tomar decisiones sobre nuestro presente y nuestro futuro con dignidad, información, libertad y sin miedo a la criminalización o al estigma. Condenamos el abuso del derecho penal como herramienta de control social.

Hablar de derechos sexuales y justicia reproductiva también implica abordarlo desde la perspectiva de los cuidados. La privatización de los servicios públicos, el desempleo y la explotación laboral, más la sobrecarga invisible de los trabajos no remunerados, restringen la toma de decisiones libres de dependencia económica. Por eso, decidir sobre nuestros cuerpos es, ante todo: reivindicar el derecho a cuidarnos, porque no habrá verdadera libertad mientras el cuidado siga siendo un privilegio y no un derecho.

Por eso, hablar del derecho a decidir también nos invita a hablar de justicia social, de vidas libres de violencia, de acceso a la salud y a la educación, de diversidad, de defensa de nuestros territorios, de libertad de expresión, de igualdad y del derecho de todas las personas a vivir con dignidad.

Frente a los discursos vengativos y acciones autoritarias que pretenden negar nuestros derechos, silenciar nuestras voces o enfrentarnos entre nosotras, reafirmamos la rebeldía de encontrarnos, cuidarnos y construir desde lo colectivo.

Este Encuentro es una apuesta por la esperanza.
Porque ninguna lucha tiene que sostenerse por sí misma y cuando nos encontramos nos fortalecemos.

Seguimos encontrándonos, articulándonos, acuerpándonos y construyendo una Honduras donde decidir sea nuestro derecho.

 

Este 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, desde Somos Muchas reconocemos el esfuerzo y compromiso de las personas, colectivas y organizaciones que día a día se dedican a prevenir, atender y erradicar todas las violencias contra las mujeres en su diversidad de identidades y contextos.

Agradecemos a las amigas y redes de apoyo que escuchan sin juzgar y sostienen desde la ternura las veces que sea necesario. Este acompañamiento es una forma de resistencia que desafía el silencio impuesto por la violencia y ayuda a construir espacios más seguros para sanar.

Defendemos el derecho de cada mujer a decidir sobre su propio cuerpo y su vida sin imposiciones ni violencia. Sabemos que la violencia de género se manifiesta también en las restricciones a nuestros derechos reproductivos, y que un país sin violencia de género implica que cada persona pueda tomar decisiones sobre su cuerpo libremente.

Rechazamos el discurso que no entiende el miedo y la inmovilidad que significa sufrir violencia, que sostiene y justifica la agresión contra las mujeres, culpándolas y negándoles sus derechos. A las mujeres y niñas que navegan esta vida desde la amenaza constante, les decimos que no están solas, que nutran sus redes de apoyo, y que su historia será legítima tanto si la cuentan como si deciden no hacerlo.

Hacemos un llamado a la coherencia de quienes dicen en público respetar a las mujeres y a las niñas. Les instamos a reflexionar y tomar acción para erradicar el abuso que persiste en los espacios privados, donde el silencio y la impunidad perpetúan el sufrimiento. Respetar a las mujeres no es solo un discurso; implica denunciar, educar, y actuar para construir entornos libres de violencia en todos los ámbitos de la vida.

Hoy, y toditos los días, tejamos juntas un futuro donde la libertad sea la norma y la violencia quede en el pasado. Soñemos y hagamos realidad una Honduras donde las mujeres y niñas podamos decidir sobre nuestros cuerpos, nuestras vidas y nuestros sueños sin miedo.

¡Juntas, valientes y libres!

25 de noviembre de 2024